Traslaciones II: una puesta en escena con textiles que aviva las reflexiones

La curadora Lorena González Inneco profundiza sobre el enfoque curatorial de la exposición de arte con textiles de Isabel Cisneros,Traslaciones II

Traslaciones II: una puesta en escena con textiles que aviva las reflexiones

Uno de los productos más valorado por las culturas antiguas, en distintas regiones del mundo, son los textiles. Estos están cargados de significado e identificación, y no deben ser vistos como simples decorados, sino como contenedores de información cultural, científica, religiosa, pudiendo descifrarse de sus diseños estudios de género, botánicos y medicinales, identidad social y economías, entre otras cosas.

El textil es significante en múltiples direcciones y eso es algo que es necesario comprender para abordar la práctica del textil en el contexto del arte contemporáneo y, en especial, cuando se vincula explícitamente al universo sociocultural. Los textiles, así como los objetos materiales asociados a su elaboración, son objetos vivos que encarnan el complejo entramado de su cultura.

Una exposición textil

Para conocer más a fondo sobre el arte y, sobre todo el enfoque curatorial de la exposición de arte textil, Traslaciones II que se expone en Beatriz Gil Galería en Caracas, entrevistamos a la curadora Lorena González Inneco, docente, investigadora, actriz y dramaturga. Desde hace muchos años se ha dedicado al mundo de la cultura, a través de distintas formas de expresión de la misma, como el teatro pero, especialmente a través de la curaduría de arte, en el Museo Alejandro Otero y posteriormente en fundaciones privadas, siendo curadora de las colecciones de arte que resguardan.

– ¿Cómo nació esta vocación-pasión por la curaduría de arte?

Mi vocación artística nace en un entorno teatral. Desde muy joven comencé haciendo teatro y estuve en distintas compañías. La curaduría de arte para mí está muy relacionada con la puesta en escena teatral. Allí coinciden muchos de los elementos que conforman mi vocación principal. Es decir, siempre hay un guion de la puesta de escena en el espacio, el juego de la luz, el color, las imágenes, el tránsito del espectador y el texto.

La palabra siempre tiene un punto muy importante en todo lo que hago. El texto que se puede generar a partir de las obras de los artistas, o de los mismos textos y palabras de los artistas; siempre tiene una importancia relevante en esa dramaturgia que yo intento, desde mi proceso curatorial, implementar en el espacio. Y todo esto es porque siempre pienso en algo que en el teatro es fundamental, el espectador. Ese movimiento es el que le da vida. Y es allí donde se enmarca mi trabajo, en la relación entre la mirada del espectador y su percepción.

También la curaduría nace desde esa inquietud por hacerme preguntas, y que muevan al espectador a establecer conexiones con los espacios de su memoria, de su percepción, de su intercambio consigo mismo y con el afuera. Para mí siempre es importante, en todos los proyectos curatoriales que realizo, el compromiso ético y estético que permita movilizar nuevas variables y nuevas respuestas.

La curaduría como contribución social

-¿Cuáles son las principales funciones del curador de arte? ¿Y en qué forma contribuye con el desarrollo cultural de la sociedad?

Un curador de arte es una persona que se encarga de investigar, difundir, preservar y comunicar una colección. Esa colección puede estar conformada por grandes obras maestras o una colección personal, como por ejemplo una colección de pipas del siglo XIX o de objetos especiales.

Con el tiempo la figura del curador se hizo relevante, se fue haciendo cada vez más importante hasta convertirse en un modelador del discurso. Personalmente creo que allí surge la relación de la curaduría con la crítica, es decir, cuando se pone en escena una exposición, estamos mostrando un discurso, un discurso crítico, una forma de entender y de mirar al mundo y a los procesos de la creación.

La curaduría de exposiciones es ese momento especial donde yo puedo crear un argumento a través de un repertorio, que en compañía o en diálogo con el artista, o con los artistas que participan, se logra levantar ese discurso en el espacio. Allí es donde realmente está la contribución social, es un lugar para avivar las reflexiones sobre el entorno que nos rodea.

-¿Qué te llamó la atención del trabajo de Isabel Cisneros? ¿Cómo surge esta exposición de Traslaciones II? Y ¿cuál fue tu propuesta para abordar esta curaduría?

Traslaciones es una obra que tiene un proceso muy hermoso. Isabel Cisneros es una artista que con la que trabajo desde hace mucho tiempo. Ella me ha acompañado en muchos procesos, en diálogos como curadora–artista, y como profesora en procesos educativos y formativos. Isabel es una dialogante conmigo. Siempre hemos estado muy cercanas y realizado grandes intercambios de reflexiones, sobre las artes visuales, los procesos institucionales y los museos.

Una de mis primeras curadurías individuales fue justamente, un trabajo de Isabel llamado “Embebidas”. Se realizó en la galería Farías Fábregas, que ahora no existe en Caracas. Es decir, tengo muchos años leyendo el trabajo de Isabel. Pienso que ella es una artista muy potente, con una gran profundidad en sus procesos. Ella ha transitado por muchas posibilidades dentro del mundo de las artes.

Traslaciones surge en una primera edición, a finales del 2019 en el Centro Cultural BOD. Y tiene un antecedente, pues Isabel gana un concurso de arte con la obra llamada “Chorrerón” y parte de los compromisos era realizar una individual en el BOD.

A partir de allí, Isabel comienza a trabajar con unos patrones de costura heredados, más o menos dos o tres años de trabajo. Allí fue develando todo ese universo tan particular que hay detrás de un patrón de costura.

-¿De qué forma fuiste haciendo la selección de las obras? ¿Fue un proceso en conjunto con la artista o ya tenías en mente un hilo conductor de la propuesta?

Esa exposición de Traslaciones I se vio interrumpida por el confinamiento, por la pandemia. La selección de las obras viene de esa etapa tan nutrida donde ella generó esas constelaciones abiertas dentro de los patrones de costura, más todo el trabajo escultórico y espacial de esos grandes tejidos que estaban en el BOD.

Traslaciones II surge de una conversación con Beatriz Gil en la cual, recordábamos esas obras en la que resaltábamos lo que Isabel estaba entretejiendo, es decir esa memoria histórica y que a mucha gente le conmovió porque de alguna u otra manera, han tenido relación con el bordado, con la costura, desde su infancia.

Pero me parecía que las obras parecían levantarse para establecer nuevas reflexiones. Cuando uno piensa en ellas desde el confinamiento por la pandemia, recuerda que nos hemos visto obligados a tener una distancia del cuerpo físico, del cuerpo del otro, a suspender los vínculos de algún modo, o las necesidades que podemos tener de abrazar a alguien, al aproximarnos a alguien que conocemos y que queremos; surgen de pronto todos los miedos y las dificultades que eso ha generado en nuestras formas de percibir, reflexionar y enlazarnos con lo que nos rodea, con lo que nos importa, que es el cuerpo del otro, ese otro amado, querido, extrañado, anhelado.

Un nuevo espacio

«El ejercicio de un espacio museográfico nuevo, fue maravilloso, porque son piezas vivas que nos invitaron a leerlas de nuevo, a ponerlas a dialogar de nuevo, desde otra perspectiva, desde otro punto de vista. En ese sentido, es un ejercicio museográfico trascendental, que genera grandes sorpresas y alegrías, de encontrarte con un material de sentido que se renueva y que dialoga junto a todas las piezas y con todos los espectadores que asisten a verlas».

– Normalmente los textiles se asocian con la artesanía, fuera del círculo de las así llamadas bellas artes. A finales del siglo XIX y principios del XX, el movimiento inglés arts and crafts defendió la idea de que todas las artes eran iguales, incluyendo las clasificadas como artesanía. ¿Qué opinas de las clasificaciones en las artes, especialmente en la contemporaneidad, cuando los límites entre las disciplinas se desdibujan o eliminan y cuando más que nunca la transdisciplinariedad es la clave en las artes?

Justamente yo creo, como tú, que la transdisciplinariedad es clave en el arte contemporáneo. En este siglo esos fragmentos de la historia se han consolidado en el arte, como diría Nicolás Bourriaud, como una posibilidad de postproducción. Es decir, esa obra de arte pensada como el genio de una materia única, ha dado su paso a construir nuevos discursos y nuevos sentidos, desde materias desechadas e informadas por otros que se reconstruyen a partir de la mirada de un artista, que funciona como un productor de nuevo contenidos.

En el caso de Isabel eso es clave. Ella ha trabajado con ese desecho, con esa ruina. Ella siempre ha tenido una preocupación especial por esa especie de detritus o de fragmento arqueológico con el cual reconstruye nuevos sentidos en el espacio. Y en el caso de Traslaciones, es justamente eso, trasladar esa memoria oculta, de ese espacio otro, aparentemente aniquilado por el tiempo, olvidado o desechado. La artista traslada ese sentido oculto a una revelación en el espacio museográfico, dándole al espectador la posibilidad de hacer una propia arqueología de su memoria, en este caso, física, corporal, familiar. Por la marca del hilo, del trazo, por esa numerología o ese código oculto que ha abrigado a tantas generaciones.

textiles

-¿Cuáles han sido los proyectos curatoriales más importantes que has realizado, y en qué sentido te han brindado satisfacción? Y ¿cuáles son los proyectos que tienes de cara al futuro y si nos puedes adelantar sobre ellos?

Bueno, lo primero que debo decir es que me gusta mucho trabajar con artistas vivos. Lo que más me interesa es el diálogo conjunto. Poder intercambiar con el artista sus inquietudes y poder construir juntos un argumento, una dramaturgia, un sentido que pueda volcarse en la vida de un espectador.

En los últimos años he trabajado con proyectos muy hermosos, como “Tiempos de Espera” en su edición “Iluminaciones contra la marea”, justamente lo llamé el boceto de un diálogo, y fue hecho con artistas con los que estaba trabajando o con los que pensaba emprender procesos especiales en el complejo año del 2020.

Eso se llevó a cabo con la galería GBG Arts y fue un proyecto en dos emisiones diferentes, la virtual y la física, ambas realidades con particularidades, por lo cual descubrí que ninguna realidad supera a la otra, sino que más bien son diferentes.

Como un adelanto de proyectos futuros, pues vamos a tener una nueva edición de Tiempos de Espera, ahora no con artistas que están en Venezuela, sino con artistas que están fuera del país. Con esta nueva propuesta que se llama “Metáforas desde el Archipiélago”, saldremos en un par de semanas y a través de las redes sociales de la Hacienda La Trinidad Parque Cultural, desde esa nueva cuadrícula museográfica, tanto de imágenes como audiovisual, que es Instagram.