Cultura

Parranda de los Santos Inocentes, la fiesta que llena de color las calles de Caucagua (+Fotos)

Desde hace más de 200 años Caucagua se viste de colores y llena sus calles de la melodía de trompetas y tambores para conmemorar el Día de los Santos Inocentes. La tradición comienza desde temprano y cada personaje cumple su rol hasta llegar la noche. Aquí una galería de cómo viven esta festividad los mirandinos

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Desde hace más de 200 años Caucagua se viste de colores y llena sus calles de la melodía de trompetas y tambores para conmemorar el Día de los Santos Inocentes. La tradición comienza desde temprano y cada personaje cumple su rol hasta llegar la noche. Aquí una galería de cómo viven esta festividad los mirandinos.

En esos espacios tomados por los que una vez fueron esclavos de los españoles en Venezuela, los negros en Barlovento sembraron sus modos y su gastronomía, su sincretismo, y por generaciones el arraigo se ha mantenido. Esa mezcla de tambor y faena fue desde siempre una constante para el día a día .

Las Parrandas de los santos inocentes en la población de Caucagua es un claro ejemplo de ese movimiento religioso – cultural que nos da identidad en Caucagua. La parranda de los Santos Inocentes tiene más de 200 años siendo tradición.

Al ritmo de la música y los bailes, son cientos los mirandinos que celebran el 28 de diciembre. En sus inicios, los esclavos tomaban esta fecha como su día de libertad para mostrarse irreverentes y burlar a sus amos.

¿Por qué se celebra el Día de Los Santos Inocentes?

La conmemoración de los Santos Inocentes surgió como respuesta a la tragedia narrada en el Nuevo Testamento de la Biblia en la que Herodes «El grande» dio la orden de matar a todos los niños menores de dos años al saber que el Mesías había nacido en sus dominios.

En el municipio Acevedo, donde queda Caucagua, y en su vecino Barlovento, la fiesta de los Santos Inocentes vibra con color y música. Hay personajes que se adueñan de las calles del pueblo, especialmente las mujeres. En la calle La Línea o Pantoja, ellas toman la ley y guardan el orden, también hay un abanderado, quien es el responsable de llevar consigo el estandarte y los colores de cada parranda.

La bandera de la calle Pantoja es roja y verde; y la de la calle La Línea tiene colores amarillo y rojo. Nadie se queda en su casa, todos salen detrás de las Parrandas un mar de gente es la cola de los músicos y las mujeres policías del día. Los pocos que permanecen en casa se asoman por las ventanas, salen a la puerta o suben a las azoteas para ver las Parrandas gritar «los boleros». El licor en muchos casos está guardado en las cavas que sostienen las mujeres del pueblo. Nada pasa por alto. Es quizás el día más notable en la región para alejarse de las tristezas y el olvido.

Una prioridad durante la parranda son los músicos, quienes crean un ambiente con instrumentos de viento y percusión. También destaca el bolero, un personaje que pinta su cuerpo de negro, tiene la lengua muy roja, viste harapos y va de esquina a esquina pidiendo dinero mientras se mofa de todos y de todo. Detrás de estos personajes va el pueblo, acompañando por cada calle hasta encontrarse al final de la tarde para cruzar sus banderas.

Esta es una de las celebraciones de Venezuela que busca ser patrimonio inmaterial de la humanidad.

Trompetista al amanecer. Foto: Daniel Hernández.
Clarinetista poniendo ritmo a la fiesta. Foto: Daniel Hernández.
Abanderado bailando. Foto: Daniel Hernández.
Otro hombre vestido de bolero. Foto: Daniel Hernández.
Joven vestido de bolero. Foto: Daniel Hernández.
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