José Manuel Olivares: no nos pidan que dejemos de luchar / Entrevista

En esta entrevista para la serie Escenarios, de El Estímulo, el médico José Manuel Olivares, dirigente social opositor y ex diputado, defiende el valor del voto como camino largo e imprescindible para cambiar para bien la situación de Venezuela.

José Manuel Olivares: no nos pidan que dejemos de luchar / Entrevista

José Manuel Olivares, dirigente político de la oposición vinculado al partido Primero Justicia, se ha ocupado del trabajo en la comunidad en pro de la salud, por lo que conoce de cerca uno de los peores dramas de los tantos que aquejan a los  venezolanos. Este médico del Hospital Universitario de Caracas regresó hace poco del exilio y nos expone su escenario de la lucha política y social en Venezuela.

Desde Pariata, estado Vargas, donde dirige la fundación «Manos Para Vargas»,  conversa con El Estímulo, pese a las dificultades propias de la precaria internet venezolana.

«Yo me siento más útil aquí y vine fue a luchar y a construir. En Venezuela yo siento que se abre una ventana de oportunidad con la política, una ventana de recuperar el poder del voto, una ventana de poder seguir luchando para salir de Maduro. Es una ventana para seguir luchando al lado de la gente y decidí tomar la decisión personal», sostiene.

Regreso al país después de tres años de exilio, pues se fue en 2018 cuando tuvo que escapar de una de las rachas de persecución política que de vez en cuando desata el régimen chavista en contra de destacados líderes de la oposición.

Dice que lo hizo por decisión personal y sin  que haya mediado negociación alguna con el régimen de Nicolás Maduro.

Vuelta a la patria

«No hay nadie que hoy no tenga un amigo, un hermano, un cuñado, un hijo, fuera de Venezuela. Yo extrañaba mucho a mi familia, tenía tres años que no abrazaba a mi mamá, dos años que no abrazaba a mi papá, un año que no veía a mi hijo de tres años y es como si me hubiesen quitado el alma del cuerpo», dice sobre su experiencia personal.

«Explicarle el exilio a Venezuela hoy creo que no tiene sentido porque nadie tiene la exclusividad del sufrimiento del exilio. Estar afuera y trabajar en otra profesión, de hacer otra cosa, de estar lejos de tu familia, de tu cultura, de tu comida, de tus raíces, de tu historia… Apartando la parte personal, que fue mi gran motivador, sin duda alguna que hay un tema con la política», dice.

Regresó «sin haber negociado con nadie, sin ninguna transacción, sin haber vendido el esfuerzo de años a nadie. Solamente asumiendo el riesgo, con el temor de estar en Venezuela haciendo lo que siempre hemos hecho siempre que es luchar con la frente en alto, con dignidad, con fuerza, con principios, con valores y ser útil al país», argumenta.

Hace poco otro destaco dirigente opositor joven, Freddy Guevara, fue apresado por el mismo régimen que le había permitido volver brevemente al activismo después de tres años refugiado en la sede de la embajada de Chile en Caracas.

¿No es ese un riesgo latente que hay ante un régimen autoritario como este?

«¿Me da miedo? Claro que me da miedo, pero no queda más que asumirlo con entereza».

Aboga porque la política en Venezuela recobre ese espacio de conexión con la gente y sus problemas inmediatos.

José Manuel Olivares (der, de amarillo), en mayo de 2017, cuando fue herido en una de las tantas marchas de protesta contra el régimen de Nicolás Maduro.

¿Está preparando su candidatura, entonces, por la oposición para el gobierno del estado Vargas en las elecciones del 21 de  noviembre?

«Yo no vine a ser candidato. Yo vine a construir unidad, que nos hace mucha falta, a construir la unidad que la gente que pide a gritos: pónganse de acuerdo. Construyamos un plan real, un plan concreto, un plan que nos permita salir de esta crisis, a construir soluciones al tema del agua, de la salud, del transporte, a la crisis económica, a construir soluciones para la gente», dice.

El proceso de postulación de candidatos comienza el 9 de agosto y terminará el 26. Por estos días en el seno de las agrupaciones de oposición hay intensas discusiones que van desde el método para escoger posibles candidatos comunes o si van o no al proceso electoral.

Olivares fue candidato en 2017 a la gobernación de Vargas, pero fue derrotado por el general chavista García Carneiro, recién fallecido.

Vargas o no Vargas

«Si el espacio es la gobernación del estado Vargas ahí vamos a estar, pero si no es la gobernación del Estado Vargas aquí vamos a seguir. Porque aquí hay que entender que la política y el país nos piden más que candidatos proyectos políticos», dice pocos días antes de que se cierre el plazo oficial de postulaciones establecido por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

«El país necesita entender por qué hay que recuperar el poder del voto, cómo podemos avanzar, cuál es el plan para salir de Maduro, cuál es el plan para salir de los que estamos viviendo».

«Si no han quitado todo, ¿qué vamos a perder? Si lo único que nos queda es una cédula para ejercer el poder del voto», dice Olivares al recordar que según todas las encuestas al menos 80% de los venezolanos rechaza a Maduro.

Insiste en que ese proyecto debe darle a la gente confianza y la claridad, «sin atajos y sin caminos rápidos».

Mensajes de unidad

La dispersa y debilitada oposición venezolana vive serios dilemas. Una parte, encabezada por Juan Guaidó y los principales partidos opositores, pide condiciones claras, competitivas y justas para ir a unas elecciones que tengan como testigo a la comunidad democrática internacional.

Encuestas como la Delphos, del reconocido Félix Seijas, recogen claramente que el venezolano promedio prefiere una salida electoral a la situación que vive el país.

«Usted está bravo, usted está molesto, usted está decepcionado y tiene razón y le pido disculpas porque nosotros no hemos logrado el objetivo que nos planteamos que era salir de Nicolás Maduro», dice Olivares sobre el sentimiento de la vasta mayoría del país.

«Y usted tiene razón para estar decepcionado y molesto, y le pido disculpas. Pero no me pida que no siga luchando, y le pido a usted que no deje de luchar», agrega Olivares.

«Ha sido una lucha desigual, con cárcel, con asesinatos, con secuestros, con persecución… pero no podemos dejar de luchar, no podemos rendirnos, no podemos cubanizarnos, no podemos arrodillarnos», remata.

«Yo espero que todos nuestros partidos, todas las cabezas de nuestros partidos, puedan avanzar en ese proyecto de salir de Nicolás Maduro por la vía del voto, como al final lo anhela la gente. Es una lucha que sigue siendo desigual, pero también tenemos a la gran mayoría de los venezolanos que hoy rechazan este gobierno», argumenta.

Olivares admite que la dirigencia de oposición pelea hoy en dos frentes: contra el chavismo y contra la abstención.

En un país donde no hay medios masivos de información, hay censura y donde el gobierno ejerce una dura hegemonía comunicacional, poca gente sabe que los principales partidos fueron expropiados y sus estructuras y siglas entregados a aliados del régimen, que son una supuesta oposición, a la medida del chavismo.

«Creo que la crisis no ha llevado a hablar un poco menos de política, pero la gente sabe y está informada de lo que está pasando. La gente sabe quiénes son sus dirigentes, quiénes son los dirigentes del barrio, de la urbanización, de la parroquia, del municipio. Eso fue un plan de Maduro para intentar dividirnos. Insisto, él no tiene los votos y su única manera de ganar es dividirnos, es llevarnos a la apatía», dice.

Observa que además tiene disponible la tarjeta electoral de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, que fue la más votada de la historia. Esa tarjeta recién devuelta por el régimen.

La Salud como problema

«Nadie puede imaginarse lo que significa para nosotros los médicos, tener un paciente al frente y decirle no hay, no te puedo atender, no hay terapia, no hay tomógrafo, no hay RX. Darle un récipe para que usted vaya por ahí a buscar unos reales prestados para hacerse un examen de laboratorio».

«Esa es una frustración, una indignación, que vivimos médicos, enfermeras, camareras, bioanalistas, camilleros, todos los que hacemos vida en un hospital. Vargas no es la excepción, toda Venezuela está así, covid demostró la vulnerabilidad de nuestro sistema de salud,  demostró que no tenemos un sistema de salud, que está destruido, que la red Barrio Adentro, que comenzó muy bien, en los barrios hoy está cerrada y abandonada.

Describe la situación como de mucho dolor.

«Si hay algo que nos debe unir es la lucha por la vacuna, es la lucha contra el cáncer, es la lucha para que no se mueran nuestros pacientes diabéticos e hipertensos, es la lucha porque cualquier persona que vaya a un hospital se le atienda, se le resuelva, se le opere», dice sobre lo extenso de la crisis humanitaria  venezolana.

Venezuela y el cansancio a la cubana

Olivares deplora del proceso de «cubanización que parece vivir Venezuela, donde cada día crece la anomia, el cansancio y la resignación. Para muchos analistas políticos ese es el mayor riesgo que vive el país, con la posibilidad de que se perpetúe en el tiempo un sistema de injusticias sociales y falta de libertades.

«Para mí, esa es la cubanización real. Es tratar de quitarnos el espíritu, de quitarnos el alma, de sembrarnos el miedo, la desesperanza, el terror, el la vida es así y tienes que vivir así, y no, la vida no es así, el mundo no está así. No merecemos estar así, merecemos vivir bien, con empleo, con futuro, con oportunidades, que el anhelo sea ir a la universidad para tener un buen trabajo y vivir bien. Sin tener miedo al éxito, sin tener miedo a la protesta, sin tener que acostumbrarnos al no hay, al no se puede, al pedir, eso es querernos arrebatar la esencia del venezolano».

«Entonces yo creo que es ahí donde yo le digo a la gente cónchale no me pidas que no sigamos luchando, no nos cubanicemos, no nos convirtamos en unas personas llenas de odio, llenas de sentimiento que no son el sentimiento del venezolano», pregona Olivares.