Guaidó y sus nueve meses en búsqueda del cese de la usurpación

Han pasado 9 meses desde que Juan Guaidó fue proclamado, por miles de personas que salieron en su apoyo en la capital, como presidente interino de Venezuela. El líder brindó una nueva esperanza para los venezolanos, pero hoy muchos de los que lo apoyaron lo critican y parecen acostumbrarse a subsistir con el chavismo.

Guaidó y sus nueve meses en búsqueda del cese de la usurpación

Es mucha la desesperanza para los venezolanos que veían el cese de la usurpación como algo posible y expedito, que soñaban con una navidad plena con hallacas, familia y amigos en Venezuela, pero esto que no termina de ocurrir, y mientras tanto la crisis política, económica, social y de infraestructura aumenta, lo que causa una emergencia humanitaria sin precedentes en el continente y una emigración que ya supera los 4 millones de venezolanos.

El caldeado ambiente latinoamericano y la sombra de la ubicuidad del pensamiento chavista en el continente sigue persiguiendo y atemorizando a los venezolanos que han huido por toda América.

En Venezuela, son muchos los detractores del dirigente político de 36 años de edad. En especial los sectores más radicales del chavismo y de los factores democráticos. Su base dura, que sigue siendo la mayoría, está clara en el objetivo y aún lo apoya, no porque sea Juan Guaidó quien lidera el movimiento, sino porque la otra opción no es viable e implica continuar con los males de 20 años de autocracia.

El juego está trancado

La situación país ha llevado a una suerte de guerra de trincheras en la que las partes, el mandatario encargado Juan Guaidó y el gobernante chavista Nicolás Maduro, buscan avanzar dentro de las limitaciones de una crisis política, económica, social, de infraestructura y porqué no continental.

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Tras el encuentro de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en septiembre y al iniciar el último trimestre del año es el momento de hacer un balance sobre la lucha por el poder en Venezuela.

El reconocimiento está

Primero que nada los apoyos de Juan Guaidó poco han variado de los expresados en febrero que se alcanzaron unos 53 países. Sin embargo, el presidente de la Asamblea Nacional logró 5 reconocimientos más con lo que llegó a 58 naciones que están de acuerdo con su mandato interino hasta que se produzcan elecciones libres.

Otros 6 países no han reconocido al presidente de la Asamblea Nacional como mandatario venezolano, el mejor ejemplo es Italia, pero si aceptan al Parlamento como interlocutor válido y claman elecciones libres.

Estas 64 naciones que apoyan a la Asamblea Nacional representan un tercio de todos los países en la ONU.

Además esto implica que estos países están dispuestos a sancionar y no trabajar con el chavismo. A estas naciones se agregan dos que no son aceptadas (reconocidas) en la ONU como es Kosovo y Taiwán.

Del otro lado de la acera el chavismo solo recibió el apoyo explícito de 24 naciones. 16 más respaldaron alguna vez a Maduro.

Lobby chavista

Sin embargo, 105 naciones apoyaron el lobby chavista y le permitieron mantenerse en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Una instancia que se rige más por intereses políticos y nacionales que por la defensa de los derechos humanos. Esta situación llevó a varios países a denunciar la instancia.

Costa Rica, un país mucho más pequeño y sin mayor influencia, más que la regional, se quedó a nueve votos de destronar la delegación chavista en el consejo. El chavismo, por su parte tenía por lo menos tres años trabajando en su reelección.

Para lograrlo el gobierno de Maduro se apalancó en el Movimiento de No Alineados que aún presidía, y en gobiernos autocráticos.

No deja de ser un triunfo para el chavismo aunque el logro es más retórico que real. Por otra parte, el  régimen lo exacerba con su propaganda. La cifra simplemente le indicó a Guaidó cuanto más debe negociar para contar con respaldo total en una situación de eventual cambio.

A pesar del resultado el gobierno de Maduro no puede dejar de lado la resolución en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU tras la investigación hecha por la expresidente de Chile Michelle Bachelet.

Misión internacional

Con el texto del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se aprobó la creación de una misión internacional para investigar ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes que se hayan producido en Venezuela desde 2014. Una gran victoria para la representación de Juan Guaidó.

Por su parte, las investigaciones y denuncias de la comisionada Bachelet por violaciones a los derechos humanos no desaparecen, así como las de la Corte Penal Internacional que están ahí en fase preliminar.

Otros 22 países son neutrales a la lucha de poder en Venezuela, -aunque su tendencia es un poco más cercana al gobierno de Maduro-.

De los 193 países que conforman la ONU 126 expresaron su parecer sobre la situación política y de derechos humanos en Venezuela. Otras 67 no lo hicieron.

Organismos multilaterales también lo respaldan

No es solo respecto a los reconocimientos de naciones que Guaidó aventaja a Maduro. Sus delegaciones  integran organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos y el Grupo de Lima.

En el frente político diplomático, el gobierno del presidente de la Asamblea Nacional fue reconocido por organismos internacionales y tiene voz en el foro hemisférico más importante del continente la Organización de Estados Americanos.

El gobierno de Nicolás Maduro pretendía abandonarlo y estar fuera del sistema interamericano o por lo menos dejar de reconocerlo, cosa que no han podido hacer y ahora es el foro, o al menos la mayoría de los países que lo integran, quienes no reconocen a Maduro y ni siquiera la objeción de los aliados del chavismo pudo impedir que la Asamblea Nacional tuviera voz.

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Integración al TIAR

De hecho Venezuela se integró al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una acción repudiada por el chavismo, pero que según los representantes de la Asamblea Nacional les brinda una ventaja al momento de lograr sanciones y acciones mancomunadas de la comunidad internacional.

Ya con el TIAR hay un avance en la lucha por lograr el fin del régimen chavista. Uno de los puntos de la resolución de cancilleres del grupo es: “Buscar a personas y entidades asociadas al régimen de Nicolás Maduro involucradas en actividades ilícitas de lavado de activos, tráfico ilegal de drogas, terrorismo y su financiación y vinculadas a redes de delincuencia organizada transnacional, a los fines de utilizar todas las medidas disponibles para investigar, perseguir, capturar, extraditar y sancionar a los responsables”.

Establece también que las personas que ejercen o han ejercido como altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro y que hayan participado en hechos de corrupción o violaciones graves a los derechos humanos puedan ser capturadas, extraditadas y sancionadas. Todo esto era impensable cinco años atrás, o incluso en 2017. Es un logro indiscutible de la Asamblea Nacional y de la diplomacia parlamentaria.

Cercados

El régimen cada vez más cercado instruyó el miércoles a su representante ante la ONU para que, ante el Consejo de Seguridad, se evitase que se recurriese al TIAR para una intervención armada en Venezuela. La Asamblea Nacional y las naciones aliadas a Guaidó recalcaron que este no es el fin primario, ni siquiera secundario.

El Grupo de Lima, una alianza de naciones que se formó tras la incapacidad de lograr consensos en la OEA, tiene una voz próxima a Guaidó. En ella se articulan medidas para impactar al régimen de Maduro que consideran usurpador. 

Grupo de Lima

Diplomacia Parlamentaria

La Asamblea Nacional ha avanzado en su diplomacia parlamentaria. Su trabajo para visibilizar la crisis y las negociaciones con sus pares sirvió para que más de 40 países se unieran para penar a corruptos y violadores de derechos humanos. Más de 150 personas han sido señaladas como responsables de delitos y crímenes contra la población, que incluso en un futuro pueden ser señalados ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

Otro frente en el que ha avanzado Guaidó es en el económico. El equipo del presidente interino pudo evitar la expropiación de varias empresas ante la insistencia de los bonistas y acreedores y pudo recuperar , por ahora, empresas como Citgo, además de lograr tener un asiento de gobernador en el Banco Interamericano de Desarrollo. No ha sido igual con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que por las 190 naciones en su sistema. Al ser un número similar al de la ONU no se ha podido avanzar en su reconocimiento.

Aún se debe luchar mucho para poder mantener la empresa venezolana de los señalamientos de la canadiense Crystallex que intenta controlarla. Sin embargo, todo depende de los giros políticos en Venezuela, Estados Unidos, e incluso Canadá.

Se le recrimina que no ha podido avanzar en el cese (definitivo) de la usurpación, y eso no conlleva al gobierno de transición –aunque ya ha establecido algunas piezas- y las elecciones libres. La crisis política persiste y si se evalúa esto como el objetivo final, pues no se ha alcanzado.

A pesar de todo, avanza

Ahora si el análisis se hace sobre los avances, Guaidó tiene mucho que exhibir. Además, el chavismo no ha podido implantar la idea -aunque lo ha intentado- de que el líder de la Asamblea Nacional es el responsable de la crisis económica, social, de infraestructura y migratoria.

Pero si es de notar que mientras más tiempo tarda, más complicado se hace para el presidente del Parlamento -e interino de la República- que pierde popularidad -como es natural- por el desgaste de liderazgo, sin embargo la mayoría de la población lo sigue apoyando. Ningún otro dirigente del chavismo o de alguna otra facción opositora se le acerca remotamente en sondeos.

El legislador es el político número 1 en las preferencias del venezolano por encima de Nicolás Maduro y otros aspirantes cercanos a su bancada. Guaidó sigue teniendo el apoyo de la mayoría de los venezolanos. En enero al momento de su juramentación tenía 60%, previo a ella no se conocía. Hoy su apoyo popular varía entre 40 y 50%. Maduro difícilmente obtiene entre 15% y 20% y es improbable que el ceda su silla a otro miembro de su facción.

Juan Guaidó en Sabaneta

De hecho su liderazgo está muy cuestionado dentro del mismo chavismo y cada vez queda más en evidencia su debilidad en el poder. El 7 de agosto Nicolás Maduro canceló el viaje de sus delegados para el diálogo con los representantes del Parlamento venezolano en Barbados. La decisión se tomó tras la Orden Ejecutiva de Trump a los activos venezolanos en Estados Unidos.

Una oposición más cercana

Dejó al descubierto que su interés era retrasar una posible salida pacífica y su fachada de una posible conciliación. Ha planteado mini diálogos y encuentros con una “oposición” más acomodaticia y cercana a su necesidad de juego político, sin embargo cada vez tiene menos margen político y está más limitado.

Con el “diálogo político” Maduro busca gestar con su oposición un movimiento que reacomode las fichas a su favor con elecciones legislativas. Pero nada más, la guerra de trincheras permanece y todo dependerá del que se desgaste primero. Guaidó no exhibe grandes triunfos últimamente, mucho menos el chavismo, aunque utilice su aparato propagandístico para así afirmarlo

Aunque se plantea es mantenerse en resistencia y replicar a Bashar al Assad en Siria y los Castro en Cuba. Apuntalarse en el Ejército, un sistema corrupto, de beneficios para sus grupos de choque, sin importar el sufrimiento de los ciudadanos para mantener su régimen.

Debilidad y falencias

Maduro tiene como sustento el apoyo de naciones en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas; la cada vez más débil ALBA; y algunos de los países del movimiento de los No Alineados, una reliquia de la Guerra Fría, aunque esos espaldarazos son más retóricos que reales.

El mayor apoyo para Maduro son naciones como China y Rusia, siempre que puedan pagar las deudas en el caso del primero y de ser una cabeza de playa en el continente y disuasivo para la influencia estadounidense, en el segundo caso.

Pekín y Moscú se basan en los que algunos teóricos llaman la caída del mundo unipolar, ante el retiro norteamericano de la escena global, el crecimiento del gigante asiático y la irrupción de grupos irregulares que desestabilizan continentes enteros. Es con estos países que los académicos afirman debe negociar Guaidó para socavar las bases del régimen.

Nicolas Maduro Vladimir Putin

Otros países como Turquía e Irán perdieron fuelle en la escena geopolítica, pero cuentan con ejércitos y armas para mantener sus sistemas políticos. De cara a sus seguidores son estos los aliados con que cuenta Maduro.

El ejército su fundamento

Su base nacional es más fuerte en el poder militar venezolano que está bajo la coacción del liderazgo cubano y células rusas, el apoyo de grupos irregulares como la disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional, Hezbolá y grupos como colectivos y algunos grupos de delincuencia organizada.

En cuanto a la economía el chavismo ha consumido las reservas nacionales, disminuido la renta petrolera por falta de producción, apenas de 490.000 barriles de petróleo, y se ha limitado a vender minerales como el oro de forma ilegal a países que poco a poco han dejado de comprarles para evitar ser objeto de las sanciones estadounidenses.

Se amparan en los grupos irregulares que, al igual que con el narcotráfico, controlan la extracción y tráfico del valioso mineral. Lo que les trae beneficios económicos mientras causan destrucción de pueblos indígenas y un ecocidio en el sur de Venezuela, a cambio le dan santuario y se enriquecen con las ganancias de la explotación minera.

Pero las sanciones han hecho mella en la economía y política del chavismo. Hace menos de un mes Maduro pidió volver al sistema financiero internacional. Solicitó el levantamiento de sanciones económicas para poder pagar deudas y llevar el dinero a la población necesitada.

Resulta muy improbable que la comunidad internacional ceda al ver que no hay cambios significativos en política, además desconfía de su régimen, y sanciona la corrupción y violación de derechos humanos, pero al final del día se trata sobre quien detenta el poder real del país y eso todavía no lo ha alcanzado plenamente la Asamblea Nacional.