Messi es un caso más simple: el Barcelona ya no tenía plata para pagarle

La salida de Lionel Messi del Barcelona es casi tan fácil de explicar como lo que sucede hoy a millones de empresas en el mundo: el empleador ya no podía permitirse en su presupuesto pagar un salario demasiado alto para las circunstancias. Muy endeudado, sin solvencia y con el negocio del fútbol en crisis, el club catalán demuestra que los problemas pueden ser los mismos, solo cambia la escala.

Messi es un caso más simple: el Barcelona ya no tenía plata para pagarle

El FC Barcelona no podía permitirse seguir contando con el mejor jugador de su historia, Lionel Messi, aseguró este viernes el presidente de la entidad, Joan Laporta, que reveló que el astro tiene ofertas de otros clubes.

La razón por la que Messi no renovará es que «no queremos poner más en riesgo la institución«, dijo Laporta en conferencia de prensa en la sede del club, revelando que el jugador «tiene otras propuestas».

Con pérdidas de 487 millones de euros, el legado financiero dejado por la actuación de la Junta encabezada por Josep María Bartomeu imposibilitó renovar a Leo Messi porque la masa salarial, entre fichas y amortizaciones, está desbordada, recoge el medio especializado Marca.

«Los números del club son preocupantes. Hemos recibido una herencia nefasta y eso hace que la masa salarial sea de un 110 por ciento de los ingresos totales. Su gestión ha sido calamitosa. No tenemos margen salarial. Hay que cumplir el fair-play, conocemos la normativa, y no tenemos margen. Los números son peores de lo que nos habían dicho y de lo que nosotros habíamos previsto en base a los números oficiales», agregó.

Barcelona por encima de Messi

«Estoy triste pero creo que hemos hecho lo mejor para los intereses» del Barcelona, dijo Laporta.

«Ha llegado un momento en el que en una negociación te tienes que plantar, tienes que dejar las emociones fuera», insistió el dirigente.

«Tenemos una institución que está por encima de todo, de jugadores y directivos, hasta del mejor jugador del mundo», lamentó Laporta.

«No tenemos margen salarial, hemos excedido el límite salarial», añadió.

En graves dificultades económicas, y asfixiado por el ‘fair play’ financiero que exige la Liga, el Barça anunció el jueves que renunciaba a seguir contando con Messi, con el que levantó cuatro ‘Champions’, diez Ligas españolas y siete Copas del Rey.

Messi «no está contento»

Con 20 años de su vida en el conjunto azulgrana, Messi, de 34 años, no ha dado su punto de vista. Pero Laporta dijo que «quería quedarse y no está contento».

«Ahora se enfrenta como nosotros a la realidad, y es una realidad que no se puede cambiar», insistió, añadiendo que «el Barça es su casa».

El FC Barcelona anunció la despedida de Messi con un breve comunicado de tres párrafos, cuando se daba por hecho que el jugador acabaría renovando cinco temporadas.

El jugador había regresado la noche anterior de sus vacaciones y su padre mantuvo una reunión con Laporta.

Pero a mitad de tarde saltaban los primeros rumores en la prensa especializada: algo no iba bien en las negociaciones, Messi se alejaba del Barça. Y casi a las ocho de la tarde, llegaba por escrito lo que parecía increíble.

«A pesar de haberse llegado a un acuerdo entre el FC Barcelona y Leo Messi y con la clara intención de ambas partes de firmar un nuevo contrato en el día de hoy, no se podrá formalizar debido a obstáculos económicos y estructurales», anunció el club en una breve nota.

«Ante esta situación, Lionel Messi no continuará ligado al FC Barcelona», añadía el comunicado.

Un «palo» económico y sentimental

El escrito que marca el fin de una era -y que adelanta unas semanas de locura en el mercado mundial- finalizaba con un agradecimiento al jugador que más títulos ha conquistado con el Barça (35) y que más tantos ha anotado vestido de azulgrana (672), desde que un día de diciembre de 2000 su fichaje quedara rubricado en una servilleta de papel.

Aunque aliviará a corto plazo las cuentas, la partida de Messi «es un palo muy grande» económicamente hablando, dijo a la AFP Plácido Rodríguez Guerrero, director de la Fundación Observatorio Económico del Deporte y profesor de Economía de la Universidad de Oviedo (noroeste).

«La repercusión económica va a venir de muchos sitios, de que no esté en LaLiga, de que no esté en Barcelona, por las camisetas que vende, por los goles que marca y permiten llegar lejos en ‘Champions’ e ingresar más, por los muchos ‘sponsors’ que usan la imagen de Messi», añadió.

Corazones rotos

La partida rompió el corazón de los aficionados barcelonistas.

«Me entristece enormemente, es el mejor que hay en este equipo y en mi opinión en este mundo (…) Yo estoy hundido», lamentaba Edison Zaragocín, un hincha del Barça de 24 años a las puertas del Camp Nou.

Como él, muchos habían querido creer que la crisis abierta el año pasado, cuando Messi anunció su deseo de dejar el club, había quedado zanjada tras su marcha atrás para evitar un litigio judicial.

Su compromiso se vio reflejado en su octavo trofeo Pichichi al mejor goleador de LaLiga, aunque la herida nunca llegó a cerrar del todo y los rumores de un posible reencuentro con Guardiola en el Manchester City y sobre el interés del poderoso París Saint-Germain nunca se acallaron completamente.

La vuelta de Laporta a la presidencia en marzo, tras unas elecciones en las que Lionel Messi votó por primera vez, y la salida de Josep María Bartomeu, dispararon el optimismo.

Su permanencia parecía aún más segura con el fichaje de su amigo Sergio ‘Kun’ Agüero, que parecía suplir el hueco dejado por Luis Suárez, y tras conseguir al fin hace unas semanas el objetivo que le obsesionaba: levantar una Copa América con Argentina.

(Con información  de Marca)