José Guerra: en Venezuela lo que hay es un crecimiento raquítico

Firmas como Ecoanalítica vaticinan una recuperación de la economía que se expresará en un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en alrededor del 4% al 6%, en 2022. El economista José Guerra dice que “el crecimiento fuerte ha debido ser este año porque viene de una base muy baja en 2020”.

José Guerra: en Venezuela lo que hay es un crecimiento raquítico

José Guerra, economista, diputado de la Asamblea Nacional electa en 2015, profesor universitario y ex gerente de la unidad de investigaciones económicas del Banco Central de Venezuela (BCV) dispara su propio pronóstico sobre la malograda economía venezolana: “Si crece 4% este año, no tengo la seguridad de si pueda crecer 6% en 2022”.

Todo parece indicar que la caída de la economía venezolana terminó en 2021. Tocamos fondo. Ecoanalítica vaticina una recuperación que estará alrededor del 4% y 6%, en 2022.

El economista Asdrúbal Oliveros, socio director de Ecoanalítica, señaló recientemente a medios locales sus previsiones:

“Es un número bastante débil para una economía que se ha contraído más de 80%. Es más una especie de estabilización en el foso, pero es un cambio importante de tendencia que puede ser aprovechado por algunos sectores», dijo.

Debate y dudas

José Guerra es economista egresado de la UCV, con un máster en Economía por la Universidad de Illinois, y es profesor de la Facultada de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) en la UCV.

“Ya las principales consultoras, y los entes que hacen seguimiento de la economía venezolana, están hablando de crecimiento para el cierre de 2021. Hasta septiembre no había crecimiento, más bien había una ligera contracción cercana al 2%”, comienza por poner distancia el experto.

Expone que lo que ha ocurrido es que la producción petrolera ha venido aumentando. Poco, pero ha venido aumentando, y eso es lo que está principalmente está liderando el crecimiento de la economía, la citada recuperación.

“El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) –del cual Guerra forma parte- no tiene todavía la estimación al cierre de 2021, pero todo indica que sí va a haber crecimiento. El asunto está en que es un crecimiento raquítico, porque la caída ha sido tan grande que hemos perdido casi el 75% del tamaño de la economía desde el 2013 para acá. Entonces cualquier cosa es crecimiento”, coincide con Oliveros.

Petróleo en auxilio

Ese crecimiento –avanza Guerra- está básicamente impulsado por el incremento de la producción petrolera, en un contexto en el cual los precios del barril han subido de manera apreciable. De modo que sí, hay un crecimiento al cierre de 2021, pero minúsculo, con respecto a lo que la economía ha podido crecer, dada la destrucción que ha tenido.

“Todos los países en el planeta han crecido. Y esta vez el que va a crecer menos también es Venezuela. Pero todos han crecido porque fue tan pronunciada la caída de 2020 que comparado 2021 contra 2020 cualquier ligero incremento es tomado como crecimiento, pero esto no significa que se haya retomado al senda de la economía criolla, sino que es algo muy puntual debido a la caída de 2020, básicamente un efecto estadístico”, despacha con precisión.

Crecimiento atrasado

Pero, ¿qué pasará en 2022? ¿crecerá la economía 6% como ha vaticinado Ecoanalítica?

“No sé si eso sea posible, porque depende de la producción petrolera, y otras actividades como el comercio, ahora muy decaído. El crecimiento fuerte ha debido ser este año porque viene de una base muy baja en 2020. De manera tal que mientras más crezca ahora menos crece en el futuro inmediato. Si crece 4% este año, no tengo la seguridad de si pueda crecer 6% en 2022”, expresa.

Guerra pone la lupa en la hiperinflación: hay que precisar –opina- que salir de la misma está condicionado a las cifras de inflación de noviembre, diciembre y enero.

“Sí. Efectivamente hay una desaceleración de la tasa de inflación, que tiene su explicación en la estabilidad en la apreciación del tipo de cambio nominal –ha estado bastante estable-. Eso es lo que ha hecho que la estabilidad sea baja, porque al estar estable el tipo de cambio, eso se transmite a los precios”, se explaya el entrevistado.

Sin crédito no hay paraíso

Y lanza una alerta con vehemencia:

“Sin embargo, hay que tener muchísimo cuidado con esto, porque es algo que se está haciendo a costa de la destrucción de las reservas del BCV y de la capacidad del mismo para intervenir en el mercado cambiario. Adicionalmente, está el tema del crédito bancario, que está cerrado, a través de los encajes excesivos, y de esa manera el BCV impide que la economía se redima desde el punto de vista del crédito, con lo cual tiene contenido el dólar, porque si hay más crédito hay más compra de dólares también”, expresa José Guerra.

De manera tal –sazona el economista- que es una política altamente costosa, y entre otras cosas es por eso que la economía no se recupera más rápido, porque no hay crédito bancario, porque el BCV lo asocia a la compra de dólares.

“Entonces se está sacrificando la economía en aras de mantener un tipo de cambio artificialmente bajo, de manera que se pueda controlar la inflación. Hay que esperar los números, pero ha habido una disminución de la tasa de inflación. Hay que esperar las cifras de noviembre para saber si, en efecto, saldremos en el primer trimestre de 2022 de la hiperinflación”, analiza el entrevistado.

La producción petrolera

Según cifras de la OPEP, que se remite a reportes directos del gobierno de Venezuela, la producción de petróleo no ha llegado todavía a 700.000 barriles por día (bpd).

“La promesa de Tarek El Aissami de producir 1.500.000 bpd se quedó en un poco más de la mitad. Pero está aumentando la producción, porque hay una fase de la misma que se puede recuperar rápidamente, el problema está en que si llegado el umbral de los 800.000 o 900.000 barriles, no hay inversiones, pueda haber recuperación”, apunta José Guerra sobre el Nudo Gordiano del asunto.

Y añade algunas consideraciones:

“El mercado petrolero está favorable, porque los precios están elevados, pero Venezuela –más bien- no se ha beneficiado del aumento de la producción y la exportación, porque los chinos están aplicando un descuento de casi 30% al petróleo venezolano, porque con las sanciones hay más riesgo”, explica.

Relata que esto ha impedido que Venezuela tenga mayor flujo de caja para fortalecer las divisas de Pdvsa y producir sobre la base de nuevas inversiones.

Es muy difícil tener una apreciación de lo que tendremos en 2022 en los precios, se niega a hacer futurología.

“Nadie tiene una bola de cristal. Lo que se sabe es que van a seguir altos porque la economía mundial se ha recuperado. A menos que haya un conflicto bélico o se cierre la producción van a seguir altos los precios. Pero claramente ante la recuperación económica mundial se han recuperado los precios. Y la discusión no es si va a llegar a 120, 105 o 110 dólares, porque un precio sobre los 75 dólares es altamente provechoso -especialmente para el Medio Oriente-, pero no para Venezuela por los descuentos que tiene que hacer”, dice.

Se refiere al acuciante panorama que tiene Venezuela luego de la severa ristra de sanciones que EEUU ha impuesto al comercio de nuestro crudo.

No le llega a la gente

Ahora bien, ¿cómo llega esto al venezolano de a pie?

“Bueno, mientras más ingresos petroleros tenga el Estado, más se mueve la economía. Aumentan los salarios, las remuneraciones, entre otras cosas. No puede decir que esto va a beneficiar al trabajador de una manera u otra, pero la clave está en que el Estado pueda pagar salarios más elevados, y pueda hacer un gasto en dólares más elevado. Claramente, si se recupera el ingreso petrolero lo va a poder hacer”, calibra José Guerra.