Diálogo en México: sanciones y elecciones libres para enfrentar conflicto de Venezuela

El diálogo estará basado en un memorando de entendimiento firmado el 13 de agosto, que busca, entre otros objetivos, establecer un cronograma electoral con garantías y el levantamiento progresivo de sanciones.

Diálogo en México: sanciones y elecciones libres para enfrentar conflicto de Venezuela

El gobierno y la oposición de Venezuela regresan el viernes a México para retomar el proceso de diálogo y posibles negociaciones, en una jornada que estará marcada por la decisión del ala dura de la oposición de participar en los comicios regionales de noviembre.

Delegados del mandatario Nicolás Maduro y del líder opositor Juan Guaidó, a quien medio centenar de países reconoce como presidente encargado, conversarán desde el viernes hasta el lunes. El diálogo estará basado en un memorando de entendimiento firmado el 13 de agosto, que busca, entre otros objetivos, establecer un cronograma electoral con garantías y el levantamiento progresivo de sanciones.

«El primer punto de nuestra agenda es el electoral», dijo a la AFP una fuente opositora cercana al proceso.

Los principales partidos opositores anunciaron esta semana su participación en las elecciones de alcaldes y gobernadores del 21 de noviembre, una decisión tomada sin que Guaidó haya aún expresado lo que hará por su parte.

Un poco de contexto

La oposición no participó en las presidenciales de 2018, cuando todos los principales partidos políticos y sus líderes históricos estaban vetados para competir, aunque la coalición disidente hubiera aceptado ir.

Para inhabilitar candidatos opositores «presidenciables»  y proscribir los partidos, el chavismo utilizó al Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía y la Contraloría. Todas estas instituciones están bajo control de Maduro y del capitán Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.

Las presidenciales de 2018 las convocó una Asamblea Constituyente creada por Maduro en 2017 para extinguir por completo las funciones de la Asamblea Nacional (Congreso) electo en 2015 y donde la oposición obtuvo una aplastante mayoría absoluta. Ese poder legislativo  era suficiente para por ejemplo convocar un referendo y revocar el mandato de Maduro, o para emprender cambios profundos en la estructura del Estado.

Pero eventualmente el chavismo desconoció ese triunfo y anuló todas las funciones prácticas del Legislativo. Todo hasta concentrar en Maduro el poder absoluto, mediante el Tribunal Supremo, la Constituyente y leyes de poderes especiales que le permiten gobernar por decreto.

Analistas independientes señalan que este es el punto de partida del agravamiento de la larga crisis política y económica que sufre Venezuela.

Un título nominal

Maduro fue reelegido en esos comicios que no tienen el reconocimiento de las democracias de corte occidental.

Estados Unidos, las democracias americanas, la Unión Europea, Japón y Australia reconocimiento de Guaidó como presidente encargado, hasta tanto haya elecciones libres, competitivas y con observación electoral.

Pero ese título de Guaidó siempre fue simbólico y sin aplicaciones prácticas dentro del territorio venezolano. En la práctica Maduro y la nomenklatura del chavismo ejerce el control institucional y territorial del país, así como el poder de la Fuerza Armada, las milicias, y de grupos civiles paramilitares vinculados al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Guaidó insiste en que no hay condiciones para unas elecciones, pero hasta ahora no ha llamado a la abstención como hizo por última vez en diciembre de 2020.

En esas legislativas tenían prohibido participar candidatos de los partidos opositores mayoritarios Voluntad Popular (el de Guaidó), de Primero Justicia, Acción Democrática, entre otros.

Esos tres partidos, y UNETE integran el llamado Grupo de los Cuatro, el ala dura de la oposición que ahora se sienta en México en este diálogo y tal vez a negociar.

Autoridades del Consejo Nacional Electoral afirman que las instituciones chavistas levantarán las inhabilitaciones a los candidatos que decidan participar en las elecciones del 21 de noviembre.

Hay más de 600 líderes políticos nacionales, locales y regionales vetados por diferentes razones legalistas.

«Ahora que quieren ir a elecciones, no se les olvide que ustedes pidieron la invasión de Venezuela y ustedes son los culpables de las sanciones», dijo Maduro el miércoles, citado por la agencia AFP.

Aludía a medidas punitivas aplicadas por Estados Unidos, que incluyen un embargo petrolero, a las que se han sumado Canadá y la Unión Europea.

«Ahora me buscan la forma de que se levantan las sanciones», sentenció.

Observación internacional

El chavismo considera que participar en elecciones equivale a reconocer las instituciones venezolanas, buscando desmontar el discurso que sostiene a Guaidó. Maduro dijo incluso que al suscribir el memorando en México, el opositor hace un «reconocimiento de las autoridades legítimas de Venezuela».

La oposición, que busca concurrir unida, reclama condiciones y garantías. En el marco de esa lucha la reunión en México será fundamental, estimó el analista político Oswaldo Ramírez, de la firma ORC Consultores.

«Esta ronda puede enfocarse en quizás la condición más importante para muchos actores: que se logre una observación internacional imparcial, que para algunos es una condición básica para tener la garantía que se respetará el resultado de la elección», explicó a la AFP.

Ya se dio un paso adelante con el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), que tiene presencia opositora, y se designó un proceso de negociación interno previo a México, según expertos y algunos actores políticos.

«No puedes apostar al boicot a priori», indicó Ramírez, sin descartar un escenario en el que «si no se alcanzan unas condiciones de observación internacional» la oposición pueda retirarse. «Eso está como una eventual jugada táctica».

Sanciones petroleras

El proceso de diálogo en México sigue a los fallidos diálogos de Barbados, en 2019, y República Dominicana, en 2018.

«Hay que hacer todo lo posible porque este proceso de negociación salga bien», dijo Freddy Guevara, exdiputado recientemente liberado tras ser acusado de terrorismo y traición a la patria.

«Esa solución pasa porque todos bajemos la soberbia», remarcó.

El memorando firmado en agosto menciona la «necesidad de que sean levantadas las sanciones» y en eso están concentrados todos los esfuerzos del chavismo, en este diálogo, incluido ceder en lo electoral.

Para Ramírez, «la estrategia de Estados Unidos» con las sanciones «terminó funcionando parcialmente». «Al final del día está llevando a Maduro a un proceso de negociación», que tendrá su «primer test de fuerza» en noviembre con las elecciones.

Sin embargo, Ramírez no cree que este proceso ponga en riesgo la estabilidad política de Maduro.

El fin último de la oposición en este diálogo es un cronograma que incluya comicios presidenciales, por lo que no se descarta una petición para realizarlas antes de 2024, cuando corresponden por ley. El chavismo, no obstante, ha desestimado en ocasiones anteriores dicho escenario.

(Con información de AFP, contexto de El Estímulo)