Atención opositores: ¿para qué sirven las elecciones regionales?

Hay un debate tormentoso y constante entre los opositores venezolanos al régimen encabezado por Nicolás Maduro: el de si se va o no se va a elecciones, sean presidenciales, parlamentarias o regionales. La discusión hoy es si se participa o no en las regionales del 21 de noviembre.

Atención opositores: ¿para qué sirven las elecciones regionales?

Para unos, no se debe asistir porque no se gana nada en estas elecciones, o porque no se puede obtener el triunfo ya que el  CNE está muy controlado por el chavismo; o porque si ganas no te dejan gobernar;  o te pueden robar el triunfo, y si pierdes, además, legitimas a Maduro. Esta corriente, se puede denominar como el grupo de “no hay condiciones para votar democráticamente”.

El otro grupo considera que sí se debe participar. Dentro de él, algunos consideran que se debe votar siempre, sin miramientos; otros, piensan que se debe exigir condiciones y participar de manera unitaria. Con ocasión de las elecciones regionales y municipales, hemos visto el lanzamiento espontáneo de grupos, partidos y candidatos, además de los consabidos, “voto como sea”, cuyo futuro es la derrota, porque en un contexto de oposición dividida, gana la minoría “pesuveca” formada por el Estado venezolano y el PSUV.

Plataforma Unitaria

Sin embargo, el panorama cambió con la decisión de la Plataforma Unitaria de participar en las regionales, con la mayor unidad posible. Esta Plataforma impulsada entre otros por Juan Guaidó y formada por 40 partidos venezolanos, entre ellos, el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo), alcanzó un acuerdo unitario, para presentar candidatos a todos los cargos en disputa, mediante la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), de grata recordación por su victoria en 2015.

Este es un paso clave en la necesaria reagrupación y unidad de los partidos opositores, de cara a las regionales. Pero, sobre todo, de cara al 2022 y al 2024, aunque la mención de esta última fecha sea una suerte de “capitulación” de la lucha por el cambio de régimen.

Como puede verse en este artículo, estas elecciones sirven para mucho más que ganar. Ganar y algo más.

A continuación, enumero algunos posibles logros que puede reportar esta elección, para una oposición dividida y desorientada y un pueblo opositor molesto. Ganar no es el único objetivo para la oposición. Hay otros, como trato de mostrar aquí.

Razones concretas

1. Sirve para construir una nueva mayoría opositora. Definitivamente no hay unanimidad de criterio entre los opositores en torno a la vía, o a las vías a seguir. Sin embargo, es posible construir una mayoría con muchos de los partidos que hicieron posible el triunfo de 2015. Creo que la Plataforma Unitaria ha dado un paso en ese sentido. Y ojalá lo mantenga. Una mayoría opositora que revalorice el sufragio unitario, no solo por las regionales, sino por lo que se viene más adelante: revocatorio y presidenciales 2024, si Maduro sigue ahí.

2. Para reconstruir el espacio opositor. Las regionales pueden servir para reunificar a la oposición competitiva en el terreno electoral. De hecho, están sirviendo ya para eso. No obstante, debe tener la vista clara en ciertos estados, para impulsar a los verdaderos liderazgos regionales y municipales.

3. Para reencontrar al elector opositor con sus partidos. Y se vaya recuperando la confianza entre los ciudadanos y sus organizaciones más representativas. Sólo falta saber cómo responderá el pueblo opositor. La gente espera este tipo de iniciativas que le dan expresión política a la inmensa mayoría social que quiere democracia. El pueblo opositor espera contar con una fórmula política unitaria que la convoque en este proceso y, en todos los que vienen.

4. Para recuperar el voto opositor ciudadano. Es urgente revalorizar el sufragio como un medio de lucha fundamental. Sea para lograr un cambio tranquilo, sea para lograr un cambio turbulento, las elecciones siempre podrán ser la vía del cambio, o la que dispare procesos que busquen el cambio. Sobre todo, pensando no sólo en la regional, sino en un eventual revocatorio y en la presidencial, en 2024, fecha a la cual se va a llegar. Y sí Maduro sigue ahí, pues habrá que enfrentarlo en esas presidenciales.

Nada mejor que ganar

5. Para darnos cuenta de que esta elección regional no legitima a Maduro. Fundamentalmente por un principio elemental: una elección regional no sirve para legitimar una elección presidencial. Solo otra elección presidencial democrática, antes de 2024, si Maduro ganara, supuesto negado, puede legitimar lo de 2018.

6. Para obtener una victoria. Nada mejor que la victoria para reanimar a los alicaídos ciudadanos opositores y reorientar a los desorientados partidos. Si no en todos los estados, al menos, en los más importantes. En la situación de depresión actual de los ciudadanos opositores, (que los lleva a refugiarse en la covacha antipolítica según la cual todos los candidatos son iguales), propinarle una derrota al gobierno relanzaría el deseo de seguir luchando de muchos ciudadanos desesperanzados y eso generaría una corriente de ánimo en millones de personas.

7. Para tener ese espacio en manos distintas a las del régimen. Muchos no valoran los llamados espacios de poder, porque supuestamente no sirven para nada. A mi juicio, hay una diferencia crucial entre tener las gobernaciones en manos opositoras que tenerlas en manos del gobierno. Aunque no dejen gobernar, es mejor tener ese poder territorial en manos democráticas.

Por otra parte, hay que ver si Maduro cumple el ofrecimiento de eliminar a los protectores de estado. Pero debemos tener ese espacio con nosotros, para que el régimen no lo use para el control territorial y político; para tener un espacio de articulación política opositora; para establecer un diálogo social con las organizaciones civiles e, incluso para darle alguna respuesta a los pueblos, dentro del bloqueo presupuestario. Si se lanzan con la Ley del Estado Comunal, tendremos a nuestros gobernadores y alcaldes en primera línea defendiendo la república. ¿No es eso mejor a que las gobernaciones estén en manos de Maduro?

Estrategia al futuro

8. Para calentar motores para futuros choques electorales. No podemos llegar fríos al revocatorio, ni a 2024. Hay que calentar los motores y las llantas para poder ganar la gran carrera por la sustitución de Maduro. Hay que ir preparando los cuadros tanto para el revocatorio de 2022, como para las presidenciales de 2024, si llegamos allá, con Maduro ahí.

Después del revocatorio no habrá más elección hasta el 2024, o sea dos años de inactividad. Hay que ir preparando la gran maquinaria de 2024 y eso se hace movilizando a la gente, reconstruyendo los partidos, reagrupándolos. Y, frente a las maniobras que intentará el régimen, tenemos que tener una dirección nacional y regional preparadas y articuladas para enfrentarlas, con el apoyo de la comunidad internacional.

9. Para seguir debilitando al régimen. Pasados 8 años de la etapa madurista, ya es obvio que el cambio vendrá por debilitamiento progresivo de las bases de sustentación del régimen. Eso es lo único que se ha logrado y no es poco. El debilitamiento puede llevar al quiebre, si el régimen pierde su cohesión cupular. Si bien sus bases están debilitadas, la cúpula del poder está cohesionada, y hay que seguir erosionándoles el piso. Primero, perdieron a Chávez; luego, perdieron al pueblo; después les explotó su experimento económico en la cara y se quedaron sin plata y sin economía; posteriormente sobrevino el rechazo de la comunidad democrática internacional. Cuentan con los jerarcas militares y el club de los regímenes autoritarios y totalitarios del mundo. El resultado no se logrará sin pelea constante con los que no quieren soltar el poder de ninguna manera.

10. Para aprovechar y revalorizar la tarjeta de la MUD. Maduro lanzó el anzuelo de la MUD, creyendo que ya no era reconocida por los electores, o que la división impediría a los opositores utilizarla unitariamente. Los dirigentes de la oposición le han roto la estrategia a Maduro. Sin demasiados pruritos institucionales (las famosas condiciones) y en una decisión histórica, decidieron usar dicho partido para enfrentarlo regionalmente. La MUD es de grata recordación opositora por haberle propinado a Maduro la derrota más grande de la historia parlamentaria venezolana.

La MUD es un capital histórico

No se puede echar a la basura el capital político y simbólico de la MUD que no es otro que el espíritu unitario de 2015 y la disposición a sumar las fuerzas que, individualmente, no lograrían nada frente al régimen, que es una minoría estatal, bien aceitada. La unidad es el verdadero motor político de los dispersos ciudadanos y sus desperdigados partidos.

Debemos convocar a los genios invisibles de la unidad para que movilicen de nuevo a la ciudadanía, ávida de cambio, en estas regionales (aunque hay una abstención natural de ese tipo de comicios) y en el revocatorio, para ir creando la ruta hacia el 2024, si llegamos allá con Maduro ahí.

11. Para relanzar a Guaidó y generar nuevos liderazgos. Guaidó creó una expectativa de unidad para las regionales, pero no le vemos convencido. Le conviene una victoria unitaria con todos, o con el mayor número. Parezcámonos al 2015, no al 2020. No cometamos el mismo error, tanto el de no ir, como el de ir de cualquier manera (desunidos). Sola la unidad mueve al pueblo a votar, la unidad de los caballos opositores, no de cualquier oposición. Y ese motor sólo puedes encenderlo tú, para lo cual debes estar, como impulsor, por encima de los partidos, especialmente, por encima del tuyo.

El río de la historia arrastra al que no sabe nadar.

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