Chavismo de afiche: a falta de pan circo

No importa la profesión, que da igual. Menos la trayectoria política, para eso es la democracia. Todos tienen los mismos derechos a la hora de competir. El “Gran Polo Patriótico” lo tiene claro cuando de su gente se trata, pero no para María Corina Machado. Por eso postuló a artistas, modelos y deportistas como sus abanderados a la Asamblea Nacional. Con ellos disfraza su impopularidad

Chavismo de afiche: a falta de pan circo

Una estratagema, para algunos expertos considerada ramplona politiquería, fraguó desde su seno el Partido Socialista Unido de Venezuela: lanzar a personajes mediáticos y del espectáculo como candidatos al parlamento. Mucho se puede escribir acerca de las razones, rayanas en elucubración. Lo cierto es que la cartera de adeptos al chavismo se reduce cada día. Un crisol oscuro. Y los más fieles hoy son ministros, mañana alcaldes y pasado diputados. Premio o castigo por mantenerse en sujeción a la bota revolucionaria. Sin rezongar y chito. Un juego de la silla que no ceja, que no se para, mientras las caras se repiten en carrusel y la musiquita también — no olvidar “Chávez corazón del pueblo”, hit de la última campaña presidencial del finado de Sabaneta en 2012, frase que arrebuja, cual sudario, a los aspirantes del Polo Patriótico, suerte de slogan o bendición.

También la menguada popularidad roja aportó ingredientes a este caldo. De acuerdo a una de las últimas encuestas de Datanálisis, publicada en agosto de 2015, el 57,7% de los potenciales votantes se manifestaría en las urnas a favor de la oposición, en tanto que solo un 26,2% sería prosternación oficialista. Brincos y ayes se caldearían en las filas del PSUV. Los mismos que concitan la intención de triunfador. Por eso nada mejor que un cantante, un esgrimista, un actor, un beisbolista y un director de cine —gente sensible en teoría, pues— para escamotearle chance a los eternos enemigos de la V República. Algunas caras nuevas, quizá aliento fresco, podrían hacerse con los palcos del otrora congreso, si los sufragios así lo denotan. Más pantalla que escrutinio. Muestra de desesperación cuando el hilo de la telaraña está por romperse y con él la caída de los ídolos —Chávez cimero en el panteón— o peor: del proceso que fue esperanzador para muchos y no llegó.

 

Roque Valero por la actuación de su vida

Roque Valero entra al ruedo con su postulación a diputado de la Asamblea Nacional (AN) en representación del estado Aragua. Obvio: prosélito del Polo Patriótico. Se siente no solo político de postín, capaz de debatir legajos y derechos, sino también un libertador en la contienda electoral —o quizá sean sus dotes de histrión los que le permiten una buena actuación digna del premio Mara en vista de que no consiguió loas cuando encarnó a Simón Bolívar en El hombre de las dificultades. “No existe cacerolazo ni manipulación mediática que pueda con la libertad de un pensamiento, este país se liberó y nadie volverá a engañarlo”, es el mensaje fijado en su cuenta de Twitter, para que quede claro libreto y religión. Roque defenderá la libertad de pensamiento tal como lo hizo en el film antes mencionado —aunque allí no haya saltado ninguna talanquera. La libertad paradójica que se ciñe a una sola idea: perpetuidad del bolivarianismo. Que destierra, proscribe la posibilidad de disentir y ser saberse distinto. Lo probó una vez más cuando por Twitter, su principal vitrina de exposición, profirió exabrupto al cantante Juanes. “Hijo de p…”. Un error del que no se disculpó. Creyó, a su también homólogo, detractor del régimen y saltó con las garras. Juanes no había declarado nada ni a favor ni en contra. Valero está de “mírame y no me toques”.

Esta vez, el cantautor opta por el saco y corbata. Vestuario que eligió para legislar en caso de salir electo. Los sombreros, lentes de sol y desnudez que otrora mostró a su fanaticada los arrumbó en el pasado. Ya no habrá fotos de él en primer plano con regaderas o habitaciones de fondo en su cuenta @roquevalero. Ahora hormiguean los retweets del actual presidente o de la cuenta oficial de la campaña de diputados del PSUV (@CorazonDelPSUV). Hay que recordar que “aquí nadie se está matando, no todo es delincuencia ni guarimbas”, como afirmó en la Conferencia por la Paz en febrero de 2014. Roque se pone a prueba una vez más, como lo hiciera en la telenovela Ciudad Bendita. Fue protagonista principal, a despecho de no cumplir con la complexión de galán. Más bien flaco, desgarbado y narizón, sacó provecho entre estereotipos. Y como moldes rompe, en la AN quizá se juegue la interpretación o el papel de su vida.

 

Rubén Limardo, touché por la revolución

El atleta, el espadachín con garbo, el campeón que blande florete y por el florete flores le llueven. Él, que está acostumbrado a las competiciones internacionales y ganarlas, acaso por eso fue postulado por el presidente Maduro el pasado agosto como uno de los representantes del estado Bolívar. El esgrimista número uno del mundo en 2013-2014, también ganador olímpico en Londres 2012 en la disciplina de los Mosqueteros, el D’Artagnan criollo, buscará ser la voz de la provincia de las siderúrgicas y refinerías —así el primer lugar lo dispute Héctor Rodríguez. Tanteando en aguas ajenas, su distanciamiento con la actividad asambleísta quizá se compense con su carrera deportiva. Lastimosamente para él, la preparación será mental esta vez, no física. Las decisiones que se tomen en la AN dependen de ello.

Primero esgrimista que aspirante a la AN, queda claro en su cuenta de Twitter en la que no hace referencia evidente de su apoyo al Polo Patriótico, al presidente Maduro ni al “comandante intergaláctico”, sí Chávez. En cambio declaró a los medios, como reseña el diario El Nacional: “No quiero que me vinculen con la política, porque yo soy un deportista y es de lo que sé”.Tarde pio. Otro tomó la decisión por él sin derecho a rezongar. Metido en camisa de once varas, asumirá una disputa un tanto desventajada al tratarse de legislatura y decisiones nacionales, elementos ajenos a su día a día en Polonia, bien lejos donde entrena y vive. Su popularidad podría brindarle el puesto, ya que su manejo certero de la espada solo le ayudará a atinar con mayor precisión dónde presionar en el tarjetón electoral.

 

Jesús Casanova, chapuzón de ahogado

Jesús Casanova es un hombre de intereses heterogéneos. Su carrera como comunicador social no lo limita. Al contrario, sabe que tiene un mar al frente de posibilidades y conocimientos, aunque su profundidad no dé ni para el naufragio. Con apenas 26 años y prácticamente una vida en piscinas, nadador es, no en balde le guindan el remoquete de “Tritón de Sabaneta”, se lanza al agua de clavado por el circuito uno de Barinas, estado donde nació. Casanova lo deja claro, no existe ningún parentesco entre él y el fallecido “comandante supremo”, pese a que una de las condescendencias del Ministerio de Deporte fue darle un apartamento nuevecito por sus estilos libre, pecho, espalda y mariposa. Trabucar ni por cansancio.

Además de multifacético, Casanova es impredecible. El modelaje y las pasarelas le hicieron guiños. Y entonces, por qué no, se fue dando brazadas a la Quinta Miss Venezuela, donde se inscribió en un concurso de belleza. Como el tamaño de sus orejas no lo acomplejan, su meta era terciarse la banda de Míster Venezuela. Tres meses antes del certamen, el nadador no tenía ningún interés de ungirse ganador en 2014, dijo en sus trece. El @TritonSABANETA confesó a El Nacional que es “el representante de los atletas a nivel nacional desde hace dos años (2012) y mi relación con Miraflores es estrictamente profesional”. A pesar de sus declaraciones, las malas lenguas dudan de la veracidad de las decisiones de los jurados del magno evento por sus vínculos en el gobierno nacional. Lo mismo sucedió con sus deseos ocultos por participar en una plenaria. Su candidatura a las primarias del PSUV fue pública. Entre sus consignas y artificios electorales se zambulló, que bien sabe de chapoteos, en el matrimonio igualitario. La bandera que izó en campaña. “Hay que dar un paso, como Argentina”, declaró alguna vez. Lo mismo que campeó su propósito de apoyar “la profundización del deporte campesino y barrial. Estamos desaprovechando el talento de esos jóvenes, hay que poner el ojo”.

 

Azpúrua, la saga que no termina

El cineasta Carlos Azpúrua comienza su carrera con películas de 35 mm de forma autodidacta y ya lleva más de 50 obras en su hucha. Podría decirse lo mismo de su derrotero político: ha sido diputado tres veces y espera llegar por cuarta vez este 6 de diciembre. Lógico: guiado por el haz de luz que proyectan las cámaras del Gran Polo Patriótico. Las similitudes sociales entre sus cintas —para él séptimo arte— y la coyuntura política saltan a los ojos de algunos de sus espectadores. Admite que sí, que ha habido gazapos en la gestión. “Hay ineficiencias y errores que hemos cometido”, declaró a la periodista Vanessa Davies para El Correo del Orinoco. Esto sin desdecir o contrariar el discurso machacón, la verborrea repetida al calco, que todos los partidarios a Maduro corean: “que la burguesía es la desestabilizadora, que hay un golpe suave contra Venezuela responsable de la escasez”. Y por supuesto: “El escenario es violencia, y no quisiera ver una Asamblea ganada por la oposición y echando para atrás las reivindicaciones sociales que se expresan a través de las grandes misiones”.

Entre sus creaciones más reconocidas y polémicas está Amaneció de golpe, centrada en las insurrecciones militares de principio de los noventa. Aunque no fue una petición  o dictamen de Chávez hacer un trabajo cinematográfico sobre el 4 de febrero de 1992, Azpúrua lo tomó por héroe. Desde entonces creyó en él, en Hugo, y en las aciagas palabras que lo compungieran cuando se hubo rendido ante su derrota: “compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados…”. Con la fuerza del desquite, de la revancha, ese “por ahora” llegó en triunfo en 1998 y la asonada militar sigue siendo musa de artistas afectos al gobierno. Con aquella impronta cinéfila, busca la tercera reforma de la Ley de cine para “democratizar aún más la pantalla”. Pero no suelta prenda, de su más reciente trabajo, Sabino Vive. Se estrenó en 36 salas oscuras nacionales, logrando apenas un promedio de 13 personas por función en sus escasas tres semanas. Truena la claqueta.

 

Cristóbal Jiménez, llanero sumiso

El cantante de joropos, contrapunteos y arpas que huelen a humareda en carne en vara, se separa del llano para defender los deseos de sus paisanos en la Asamblea Nacional. Lo ha venido haciendo por tres lustros. Incluso, pese a que nadie sabe muy bien de qué trata, es presidente de la Comisión Permanente de Cultura y Recreación. El apureño aún recuerda el año que conoció a Chávez. Fue en 1983. Desde entonces se gestó su carrera política y una amistad que se tradujo en rimas y numen. Le dedicó presentaciones al expresidente, como “El último coplero”, canción que interpretó a dúo con el mismísimo. No hay que olvidar que uno de sus CDs contiene “El corrío del catire Acosta” compuesto por Chávez, quien también se creía escritor y libre pensador. Se la dedicó a Felipe Acosta Carles, caído en “El Caracazo” y era hermano del Luis Felipe Acosta Carles —reconocido más por excretar por la boca gases y ofensas que por dignas declaraciones cuando fuera gobernador de Carabobo.

Hoy en día, confía no solo en que la política y la música se pueden complementar, como en un minué, o bailar el vals, sino que también pueden ir de la mano en aras del colectivo. No vacila, por las gríngolas del movimiento bolivariano, de que las medidas de Nicolás, como el cierre de la frontera con Colombia, son soluciones. Para él no son paliativos, embeleco pugnaz que socava la dignidad, añagaza que esconde problemas de fondo —escasez, inseguridad, paramilitarismo y contrabando por parte de militares venezolanos—, no. No lo cree. Al contrario, glosó: “esto ha sido una medida muy acertada por parte del Presidente Nicolás Maduro Moros, los resultados evidentes en el Táchira, la reducción en las colas para la compra de combustible, y en los supermercados, los pueblos fronterizos estas felices y conscientes que esto forma parte de una guerra, una agresión y estrategia del imperio”, reseñó la página oficial de la Asamblea Nacional.

Para “el coplero de oro de Venezuela”, como algunos lo mientan, la cultura es lo más importante, y hacer bulto para dar el golpe de zascandil, poner la zancadilla a opositores a la hora de sancionar. Por eso en en tiempo que acumula como parlamentario ha sido fachada principal en proyectos como la Ley Orgánica de Cultura o la recién promulgada el 6 de octubre: Ley del libro.

 

“El Potro” Álvarez no sale de su “bla, bla, bla”

“Lo que soy se lo debo al béisbol”, pontificó “El Potro” Álvarez en una entrevista a Globovisión el pasado septiembre. En la política también se valen los pases por bola. Para el gobierno no importan los strikes, siempre hay oportunidades para intentarlo de nuevo y sacarla de home run. Ese fue el ardid con Antonio Álvarez, mejor conocido como “El Potro”. Los grandes orquestadores se valieron de su reconocimiento entre propios —y fans que miran en él su bate— para nombrarlo cabeza del Ministerio de Deportes y Juventud en abril. Pero el cargo le quedó chiquito, como un amago o corto foul. Como si fuera poco orzar los destinos de los deportistas de Venezuela, además es candidato a la AN por el circuito número 4 de Miranda. Campeonato que no lo tiene fácil. La entronización o ventaja, así elevan plegarias oficialistas, la acarrea el ministro de Transporte Terrestre y Obra Públicas, Haiman El Troudi. Ficha fuerte en la contienda por parte del PSUV. Por la tremolina de dimes y diretes, se desconoce si el también exesposo de la actriz Mariángel Ruiz, quien ahora se desposará en segunda nupcias con un enemigo acérrimo de chavismo, el alcalde de Sucre Carlos Ocariz –segundo strike al pelotero luego de ganarle la alcaldía en 2012-, asistirá todos los martes al hemiciclo con su característica gorra. “No gusta de la rutina”, comentan algunos que lo conocen.

No pierde oportunidad de imprecar y cantar anatemas a contrarios. Así lo expresó en el programa de televisión de Vladimir Villegas por Globovisión. “El chavismo necesita una oposición seria que no apueste al fracaso de otros”. Sin befas, serísimo, como si pasara un trago amargo, expelió que Henrique Capriles Radonski no salía de un “solo llantén”. Y abrió, pues, la digresión para ocultar su machismo caduco, machismo que arrebata, o sea: incendia—“respetando a las niñas porque tengo una hija, Victoria”, hija que, paradójicamente, también cuida Carlos Ocariz. Y no conforme prodigó otras desvergüenzas: “Capriles llora ahora como una niña lo que no pudo defender como un hombre”, artimaña de género. Vieja y bien copiada de Maduro que, sin pudor, irrespeta a las sexualidades diversas. ¿Por qué? “Porque no ha defendido el pueblo de Venezuela que le ha dado la responsabilidad, en un estado tan hermoso como lo es Miranda”. Entonces él, “El Potro”, que es un hombre de bolas, porque de bolas sabe, las golpea, es esperanza para La Dolorita, Filas de Mariche, Guatire y Guarenas. Se asirá a su único recurso: la fama que le dio el reggaetón y Chino y Nacho y el sandungueo y los lentecitos oscuros mientras se partía con una sílfide de piel aterciopelada en una playa de arena impoluta del Caribe. Populista, populismo que engalla nada innovador: “El calle a calle, el cara a cara con el pueblo, buscando respuesta inmediata, escuchando los problemas, la conexión, eso no lo haces criticando ni apostando con el fracaso de otra persona”. Y después de allí más de lo mismo, la retahíla memorizada: “no traicionar al pueblo venezolano”. Más de su bla, bla, bla